Traducción

jueves, 14 de junio de 2012

La Guerra Naval

En julio de 1936 la Armada Española (salvo algunas viejas unidades como los acorazados) era una fuerza aceptablemente moderna y preparada. Los barcos eran buenos y de diseño uniforme, y podía considerase a la Armada la séptima u octava del mundo. Durante la República la Marina estuvo, en general al margen de los conflictos políticos, pero en 1936, como toda la nación, la Armada se escindiría en dos partes. El grueso de los barcos quedaría del lado republicano. Los dos cruceros pesados en construcción, sin embargo, lo harían del lado nacional, lo que resultaría decisivo en el futuro. Los republicanos contaban con todos los destructores (menos uno) y todos los submarinos, pero la represión y muerte de muchos oficiales y la desconfianza hacia los supervivientes quitaría valor a esta inicial superioridad en material. Los nacionales trataron de compensar su debilidad con la compra de cuatro destructores a Italia (de dudosa utilidad), y sobre todo, con la actividad encubierta de los submarinos italianos Legionarios, que aunque obtuvieron algunos éxitos importantes (el Torricelli torpedeó al Miguel de Cervantes) , no pudieron explotar todas sus posibilidades por evidentes razones de política internacional.


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